Dieta Blanda


Cómo normalizar tu digestión con la dieta blanda

El ritmo de vida que las personas realizan todos los días en esta sociedad, el apuro y las ocupaciones provocan que no tomen conciencia de cómo están llevando adelante su alimentación. Simplemente comen para saciar el hambre, pero no incorporan los nutrientes fundamentales que les permita tener un sistema digestivo saludable y buena salud en general. Este artículo, precisamente, te enseñará cómo normalizar tu digestión con la dieta blanda.

Ocurre que tal vez al principio no te des cuenta, pero si no te cuidas con la alimentación, con el correr del tiempo notarás dolencias, estreñimiento, diarreas, vómitos, reflujo, colon irritable, gastritis u otras afecciones.

Para revertir eso o prevenirlo, te recomendamos un método que da excelentes resultados: la dieta blanda, un régimen que prácticamente no tiene contraindicaciones; de hecho, es apto tanto para adultos como para niños. De todos modos, recomendamos hacerlo siempre consultando previamente al médico nutricionista, como debe ocurrir en cualquier dieta que se emprenda.

Como podrás intuir, este plan de alimentación no fue diseñado para bajar de peso, y si bajaras, sería como efecto indirecto, ya que aquí el propósito es aliviar y regularizar el funcionamiento de los órganos internos. ¿Cómo?: evitando alimentos pesados y consumiendo alimentos light, ya que facilitan la digestión y el tránsito intestinal. Es decir, son alimentos fáciles de masticar y asimilar, que no poseen condimentos, grasas, ácidos u otros componentes no beneficiosos en este sentido.

Ahora bien, esta dieta también es indicada por los médicos antes y después de que sus pacientes son sometidos a una intervención quirúrgica determinada, como por ejemplo, de la vesícula. Aunque además incluye a personas a quienes se les practica una operación maxilofacial en la que deba consumir exclusivamente alimentos líquidos y muy blandos. Por esto mismo es que la dieta variará de acuerdo a las condiciones clínicas de cada paciente. De hecho, puede ocurrir que esta dieta sea prescripta por un período de tiempo determinado (corto o prolongado) o bien de por vida.

Los alimentos blandos

Básicamente, la dieta blanda es muy baja en grasas y fibras y nula en azúcares, picantes, café, té, legumbres, cacao, refrescos con gas y bebidas con alcohol.

Ahora vamos a ver la parte más importante para saber cómo normalizar tu digestión con la dieta blanda: los alimentos permitidos.

  • Panes: deben consumirse blandos y sin la cáscara, en lo posible lacteados o de molde. También se los puede consumir remojados en leche. No conviene ingerir panes integrales o con semillas.
  • Verduras: se puede comer todo tipo de verduras pero bien cocidas, nunca crudas. Una forma fácil es hacerlas en puré o en jugos.
  • Frutas: en este caso no están permitidas todas las verduras, ya que muchas de ellas tienen fibra, por lo cual habría que descartar, por ejemplo, la ciruela, la papaya, la mandarina, el melocotón, el higo, las semillas de girasol y los frutos secos. Sí son recomendables las manzanas asadas o hechas en compota, sin piel.
  • Lácteos: puede ser entera, descremada o parcialmente descremada, de soja y sin lactosa. El yogur debe ser natural y sin agregados en azúcares y edulcorantes.
  • Proteínas: 1) Carnes: deben ser suaves, como pollo, pavo o conejo, en lo posible no rojas; 2) Pescados: deben ser blancos (merluza, por ejemplo); 3) Huevos: para hacer alguna comida.
  • Sopas: pueden ser de caldo de pollo, verdura o pescado, con fideos o arroz hervidos. También pueden ser sopas de crema de verduras.
  • Postres: deben ser bien blandos, como los flanes, budines y yogures.
  • Agua: es fundamental beber no menos de dos litros por día.

Sabido esto, es importante que apuntes otras cinco recomendaciones de cómo normalizar tu digestión con la dieta blanda:

  • Para que la digestión sea eficaz, será necesario comer poco pero varias veces por día. Haz entonces cinco comidas por día que no sean abundantes.
  • En cuanto a la cocción de los alimentos, te aconsejamos elaborarlas: hervidas, al vapor, a baño de María o al horno envueltos en papel de aluminio (papillot).
  • Si la comida será carne con verduras, puedes hacerlo en estofado o asados al horno.
  • No abuses del aceite para cocinar.
  • Cocina el pollo sin piel.

Aquí va un ejemplo de dieta blanda, día por día. El desayuno será siempre una taza de leche y dos rebanadas de pan lacteado con fiambre de pavo; la media mañana, una pieza de fruta madura; y la merienda, un yogur natural y un pocillo de té verde.

Lunes

Almuerzo: un plato de sopa con fideos y una porción de tortilla francesa.

Cena: un plato de crema de verduras y cuatro fetas de jamón cocido.

Martes

Almuerzo: una pechuga de pollo o filet de merluza a la plancha y una porción de arroz blanco hervido o puré de calabaza.

Cena: merluza o lubina hecha con verduras cocidas al papillot.

Miércoles

Almuerzo: una pechuga de pollo a la plancha con puré de patatas y calabaza o arroz blanco hervido.

Cena: jamón serrano y crema de zanahorias.

Jueves

Almuerzo: carne de ternera a la plancha o filete de pavo con acelga hervida.

Cena: arroz blanco hervido con dos huevos pochados.

Viernes

Almuerzo: lenguado con guisado de verduras hervidas.

Cena: mero con puré de patatas.

Sábado

Almuerzo: pollo asado y manzana al horno.

Cena: caballa al horno y crema de espárragos.

Domingo

Almuerzo: conejo al horno con tomates sin piel (también al horno).

Cena: sopa o crema de verduras con trocitos de pollo.

Finalmente, para saber cómo normalizar tu digestión con la dieta blanda, debes distinguir tres tipos:

  • Astringente: es indicada para atenuar problemas gástricos, como diarrea o gastritis.
  • No astringente: es indicada para impedir los vómitos y limpiar el estómago.
  • Por disfagia: indicada ante dificultades para masticar o tragar. Esto suele ser temporal porque mayormente se da cuando, por ejemplo, el paciente debió ser operado de la garganta o realiza algún tratamiento odontológico.
  • Por reflujo gástrico o porque la persona fue sometida a una cirugía por acalasia, es decir, una extraña enfermedad que impide que el esófago canalice normalmente los alimentos al estómago.